DÍA DE LA MADRE Nuestro alumno Francisco López dedica unas palabras a su madre y a todas las madres: "Cuando moría mi madre me dijo que no llorara que le cantara una jota y que nunca la olvidara" Se dice que hay que ser madre para entender cuánto y cómo quiere una madre. Posiblemente sea así, pues no existe un amor más puro, más incondicional, más entregado que el de una madre. Es un amor que no se cuestiona. Una madre ama a sus hijos con una intensidad irracional, total. Prefiere que le pase algo a ella, antes que a sus hijos. Les duele su dolor, llora sus penas y se angustia con sus inquietudes. No tiene días libres, ni vacaciones, ni jubilación en su trabajo como madre. No importa que sea anciana y sus hijos, adultos; ella siempre será su madre, la que se preocupa, la que quiere amor infinito. Demasiado a menudo, damos ese amor por sentado, como algo normal. Como contamos con él de forma incondicional, tendemos a olvidar su inmensidad y su pureza. Y sólo nos paramos a refl...