MAPA DE AUSENCIAS - NADIEZDA ÁVILA, AULA DE MUEL 4 de enero de 1993. Un accidente devastador y mortal. Una llamada telefónica arrebató la feliz inocencia de Andy a sus 5 años. Su madre había muerto y su sino cambió para siempre. Desde ese instante llevaría en su vida una cicatriz invisible, profunda y eterna. De ese momento solo recordaría el dolor descomunal, el aturdimiento como si sobrenadara abismos y aquel trozo de presagio que vino sin saber muy bien de quién: “la pena le durará…” Aún no sabía que durante los siguientes años las pesadillas afiebradas que la acompañaban, incluso despierta, siempre, de alguna forma, terminarían evocando aquella frase incompleta, sintiendo que quizás allí estaba la respuesta de cuánto duraría el desconsuelo. Desde aquel día el dolor dio paso a sombras, siluetas en fuga y rostros desdibujados por la tristeza. Una anestésica embriaguez constante envolvería al padre que añoraba a la compañera que nunca volvería. Andy y su hermano vivirían años de agóni...